El lanzamiento de una casi desconocida start-up china, DeepSeek, el pasado lunes, con el consiguiente pánico bursátil, que costó solo a Nvidia, la empresa líder en esa área, una pérdida de valor de mercado de 600 mil millones de dólares, llevó a muchos analistas en el mundo entero a hablar de un “momento Sputnick”. Tal expresión hace referencia al impacto que causó en el gobierno y en la sociedad norteamericana el lanzamiento del Sputnick1, primer satélite artificial de la Unión Soviética en 1957. El mundo se encontraba en plena Guerra Fría, y Estados Unidos se veían así superados tecnológicamente de manera inesperada por los soviéticos.
No tiene nada que ver pero también el pasado lunes, como consecuencia de la estúpida iniciativa de Gustavo Petro de enfrentarse a la decisión de Donald Trump de deportar emigrantes ilegales, miles de negocios, obras de construcción, supermercados, gasolineras, hamburgueserías etc. se vieron privados de la mano de obra de latinoamericanos, que huían de posibles redadas en contra de quienes estaban trabajando sin los papeles en regla en Norteamérica.
El pánico en la bolsa y aquellos puestos de trabajo desiertos el pasado 27 de enero, eran el cuadro perfecto de un imperio crisis. Transcurridas las horas todo pareció volver a la normalidad, pero la aparición de DeepSeek no dejaba de parecerse mucho a un diagnóstico del derrumbamiento del imperio americano ante las pisadas de un inmenso dragón que avanza imparable desde Asia.
Ningún imperio cae de la noche a la mañana y el norteamericano, uno de cuyos hitos fue un 15 de febrero de 1898, no será la excepción. Ese día, el acorazado Maine explotó en la bahía de La Habana. Aquella nave había sido enviada a Cuba bajo el pretexto de proteger los intereses estadounidenses durante la guerra de independencia cubana contra España. Sin embargo, su presencia, vista como una provocación por las autoridades de Madrid, terminó siendo el pretexto para una guerra que fue el comienzo del fin del imperio español.
La explosión del Maine costó la vida a 260 marineros, tras lo cual Estados Unidos y España entraron en guerra; una guerra relámpago ganada el 25 de abril de aquel mismo año por Washington, y como consecuencia España cedió Cuba, Puerto Rico, Guam y Filipinas a Estados Unidos. En resumen, la tragedia del Maine fue un evento crucial que marcó el fin del dominio español en América y el inicio de una nueva era de influencia estadounidense en Cuba y en el mundo.