Es la institución en el mundo, que la gente ama odiar. La actividad parlamentaria es de lejos, la más vigilada por los medios, la ciudadanía y distintos observadores sociales.
De allí la importancia de enfatizar en algunas prácticas, que en muchos casos se viene realizando, pero ante la máxima exigencia ciudadana, es siempre necesario redoblar esfuerzos. Estas son algunas de ellas:
Con la sola agenda legislativa no basta. En este instrumento de consulta al público se consignan todas las actividades de comisiones, plenarias, audiencias o foros, no obstante, es clave que cada congresista informe cuál será su propia agenda dentro del trabajo legislativo, mucho lo hacen a través de sus redes, cuando son ponentes o autores de algún proyecto.
La rendición de cuentas debe ser constante. Los esfuerzos para realizarlas cada 6 meses son sin duda acertados, pero entregar de forma semanal un resumen de lo adelantando, es tal vez, el escenario más aconsejable.
Toda la información que surge en las distintas sesiones, debe entregarse al público en la mayor cantidad de formatos posibles. El clásico comunicado de prensa, aunque necesario, ya no debe ser la herramienta más inmediata. El esfuerzo por comunicar más y mejor, no da espera.