Ruth Agudelo de Acosta perdió la batalla contra la covid-19, que se complicó debido a una diabetes que padecía desde hace tiempo. Ella era la esposa del bolerista Alci Acosta y madre de sus hijos; entre ellos, el Checo Acosta. Fue musa de sus canciones y alegría de sus vidas. Kienyke.com repasa su vida.
La esposa de Alci
El primer trabajo que el maestro Alci Acosta consiguió en la vida lo obligó a alejarse de su pueblo natal y de su esposa, Ruth Agudelo, e instalarse en Cúcuta para tocar con la orquesta Pello Torres y los diablos del ritmo. Esa fue la primera de muchas ausencias. Sin embargo, él nunca separó su corazón de su esposa. Cuando Acosta ganaba un peso, lo enviaba hasta Soledad (Atlántico) para que Ruth lo invirtiera en la casa.
En entrevista con El Heraldo, Ruth resumió así su relación con su esposo: “Me tocó ser madre y padre, Alci muy pocas veces estaba en los momentos y fechas importantes. Pero hoy recogemos los frutos de todos aquellos esfuerzos, y me siento satisfecha por él y por nosotros, su familia”.
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La mamá del Checo
Varios son los frutos del amor de 61 años entre Alci Acosta y su esposa: la casa en Soledad donde pasaban las tardes, sus tres hijos (Janeth, Alcibiades y Ruth), cinco nietos y tres bisnietos. Ruth consideró que sus hijos fueron fáciles de criar por su carácter respetuoso. Janeth abandonó este mundo en 1994; Alci escribió “El último beso” en su honor.
El Checo Acosta, el heredero de la vena artística familiar, se hacía llamar “el hijo de Ruth” en el escenario. El apodo significaba algo más que lo obvio: tanto Ruth como el Checo coincidían en que del padre había heredado el canto, pero fue de ella quien heredó la gasolina que caracteriza sus canciones. A ella le llenaba de emoción escuchar eso y bailaba sin parar en sus conciertos. Después de todo, ella fue quien lo apoyó en su propósito de convertirse en artista, porque Alci quería que estudiara Medicina.