Hace 31 años nació en Valledupar uno de los representantes más importantes del género vallenato. El 18 de junio de 1990, mientras Diomedes Díaz, también conocido como ‘El Cacique de La Junta’, daba un concierto, recibió la noticia de que esposa, Patricia Acosta, estaba dando a luz al cuarto hijo de su matrimonio: Martín Elías Díaz Acosta.
Su padre pronosticó que su hijo sería un ídolo en el mundo, por lo que ordenó que se llamase el Gran Martín Elías. “Mi mamá, al final, me registró solo como Martín Elías. […] Cuando mi papá se dio cuenta, le dio rabia. Le decía: ‘Te dije que él va a ser como el tío mío, El Gran Martín Elías”, comentaba el mismo Martín Elías.
Según relataba el joven cantautor, su padre había decidido llamarlo así en honor a Martín Elías Maestre, su tío. “Era el acordeonero con el que cantaba las parrandas en las fincas. Iban en un carro, manejando mi papá, tuvieron un accidente y el tío murió”, narraba.
Desde pequeño, el hijo menor del matrimonio de ‘El Cacique’ y Patricia vivía entre las parrandas, la música y el canto, por lo que conoció de primera mano los peligros que puede traer la fama. Debido a los innumerables compromisos de Diomedes, Martín fue criado y sumergido en el mundo del vallenato por su hermano mayor, Rafael Santos Díaz, apodado como ‘El Turpial’.
Martín Elías conoció lo bueno y lo malo de la fama. Cuando aún tenía siete años, su progenitor compareció ante la justicia por el crimen y asesinato de Doris Adriana Niño, caso con el cual fue juzgado a 12 años de prisión. Sin embargo, el cantautor solo pagó tres años de esta condena debido a que se alegó que sufría del trastorno de Guillain-Barré.
Este episodio llevó a que la familia Diaz estuviera bajo la mirada del público, que buscaba entre los hijos de ‘El Cacique de La Junta’ la chispa de talento y carisma que tanto caracterizaban al artista. Fue así como su hermano, Rafael, empezó a ser contactado por Sony Music. Martín, quien ya mostraba su interés en la música, siguió por este camino.
Cuando tenía 11 años, su tío Élber Díaz lo invitó a participar en el grupo musical ‘La Familia de Diomedes’, creado con el firme propósito de recordar la grandeza musical que tenía ‘El Cacique’. Durante su participación, Martín grabó canciones como ‘Amor Inocente’, ‘Si me quieres yo también’ y ‘Solo tú mi Dios’.
Sus primeras letras
La inspiración para empezar a escribir estrofas que un día recorrerían el mundo del vallenato fue una niña de su colegio. “Le hice un cántico cuando me la encontré en un avión de Valledupar a Bogotá y se sentó al lado mío. Llegué a la casa y escribí un pedacito de canción. Así descubrí que podía componer”, recordaba el ‘Terremoto’.
El primer acordeonero que lo acompañó en su exitosa carrera fue Fernando Rangel, con quien hizo su primera presentación como solista en la versión número 38 del Festival de la Leyenda Vallenata, así como varios conciertos en ciudades como Valledupar, Bogotá, Santa Marta y Barranquilla.
A partir de este momento, su carrera como músico fue en ascenso con cada paso que daba. A los 17 años, grabó su primer álbum: ‘Una nueva historia’, proyecto que desarrolló junto a la producción del hijo del músico Calixto Ochoa, Rolando Ochoa. Los herederos de la música vallenata trabajaron los siguientes discos en conjunto: ‘Marcando la diferencia’ (2008) y ‘Cosa de locos’ (2009); este último lo ayudó a consolidar aún más su trayectoria.