La exdiputada de Santander Ángela Hernández de 31 años, murió en la madrugada de este domingo 1 de mayo tras una larga batalla contra el cáncer, enfermedad que la aquejaba desde el 2019, año en el que fue candidata a la Gobernación de Santander.
“Espero firmemente no hacer nada que pueda avergonzarme. Al contrario, sea que yo viva o muera, quiero portarme siempre con valor para que, por medio de mí, la gente hable de lo maravilloso que es Cristo. Si vivo, quiero hacerlo para servir a Cristo, pero si muero, salgo ganando. En realidad, no sé qué es mejor, y me cuesta mucho trabajo elegir. En caso de seguir con vida, puedo serle útil a Dios aquí en la tierra; pero si muero, iré a reunirme con Jesucristo, lo cual es mil veces mejor”, escribieron sus familiares en su cuenta de Instagram.
Desde finales de 2021, Hernández comenzó a sufrir adormecimiento de extremidades y parálisis facial. Fue entonces cuando le detectaron el cáncer en la médula ósea, después de que hace dos años había logrado superar la misma enfermedad en el seno. La diputada Hernández no logró vencer esta enfermedad que la mantuvo en rigurosos tratamientos médicos durante los últimos meses.
Para muchos, Hernández fue una heroína por su lucha contra el cáncer y por los derechos de la mujer en su carrera política. Familiares y amigos lamentan su deceso y lamentan que su prometedora carrera política se viera cortada tan abruptamente.
Angela Hernández y su lucha contra el cáncer de seno
Hace algunos meses, la exdiputada y excandidata a la Gobernación de Santander, Angela Hernández, contó a KienyKe.com su historia de lucha contra un cáncer de seno que la alejó de su pasión, la política.
Antes de las elecciones regionales de 2019, Hernández se preparaba para participar en un debate televisivo cuando sintió una masa en su pecho, que inmediatamente la hizo pensar lo peor. "Cuando me iba a poner el micrófono me sentí una bola del tamaño de una pelota de pin-pong. Yo no sé ni qué dije, era una bola gigante", narró la santandereana.
Hernández venía sintiendo dicha masa desde 2016, pero apenas estaba creciendo. Sin embargo, acudió a profesionales de la salud para descartar cualquier complicación. Tuvo la mala suerte de recibir un concepto equivocado, le dijeron que era una bolita de grasa que se disolvía con vitamina e. Así pasó tres años, entre diagnósticos errados y visitas al médico, fiel reflejo del paupérrimo sistema de salud colombiano.
"Durante tres años no me mandaron a una ecografía o a un especialista, y yo en mi ignorancia no desconfié, si a uno el médico le dice que está bien pues todo bien, uno se va contento", contó.
Hernández cuestionó que en Colombia solo se ordenen obligatoriamente las mamografías a las mujeres mayores de 50 años, ignorando que las mujeres jóvenes también pueden sufrir de cáncer de mama. De hecho, ella recibió su diagnóstico a los 29 años.
En enero de 2020 le practicaron la primera biopsia, la cual le salió perfecta, nada que le daban con el chiste. Llegó la pandemia y se fue a una finca en Santander, meses después se comunicaron con ella para decirle que le querían hacer una examen. Hernández acudió y tras ese procedimiento le dijeron que la masa que tenía en su seno no era normal, le ordenaron una biopsia abierta y allí fue diagnosticada de cáncer de mama.