La decisión de dos niños jamaicanos de convertirse en amigos cambiaría para siempre sus vidas, sus familias, los sonidos del Caribe, el arte y la sociedad. Uno de esos niños era el legendario Bob Marley, cuya vida se extinguió antes de la era digital por cuenta de un cáncer agresivo. El otro niño fue Bunny Wailer, quien se convierte en leyenda a partir de hoy.
El padre del niño Neville Livingston, quien crecería para convertirse en Bunny Wailer, conoció a la madre del pequeño Robert Marley y se sintió atraído por ella. Los pequeños amigos pronto se convirtieron en familia. De la relación de sus padres nació otra niña, Pearl.
Al crecer, Bob Marley y Neville Livingston conocieron a Peter Tosh, un niño abandonado por sus padres y fuertemente retado por la vida, pero que aprendió a interpretar música de forma autodidacta. Tiempo después, Tosh se convirtió en cuñado de Bunny Wailer al casarse con una de sus hermanas mayores, Shirley, y se convirtió en un miembro más de la familia.
Siempre estuvo interesado en triunfar con la música, pero perdió una audición por salir tarde de la escuela. Su popularidad llegó en grupo: la unión de los talentos de Wailer, Marley y Tosh, más la llegada de otros músicos más que reclutaron, dieron como resultado la banda The Wailers en 1963, una banda de ska fundada con los principios del culto rastafari.