El viernes pasado se inauguró una novedosa estrategia de combate al microtráfico, que podría denominarse la “lucha de los bulldozer”. Con la presencia del Presidente de la República, del Ministro de Defensa, del General Palomino, comandante de la Policía Nacional, y del alcalde (e) de Bogotá, se derribó la primera vivienda que al parecer era utilizada por expendedores de droga.
Así como cuando para inaugurar una obra se corta una cinta tricolor, aquí hicieron toda esa ceremonia pero al revés, entregaron una demolición. Hubo aplausos y felicitaciones cuando el bulldozer arremetió contra las vetustas paredes de la vivienda condenada. Esa construcción ya no albergará jamás la maldad, ni la delincuencia, ¡que se busquen otra!
Muy satisfecho por los resultados, el General Palomino declaró al periódico El Tiempo el domingo pasado, que “estamos reafirmando esa voluntad que ha tenido el Gobierno, en cabeza del señor Presidente, de atacar de manera frontal e incondicional estas cloacas del crimen”.
Me entusiasma ésta nueva estrategia, de verdad así llegaremos a derrotar la delincuencia de todos los pelambres. Me imagino que la próxima “cloaca del crimen”, como las denomina el primer policía del País, será el Capitolio Nacional. Allí no expenden droga, porque no se dedican al microtráfico, pero hay serios indicios de que sí hacen tráfico en grande, Macro tráfico, no solo de influencias, sino de contratos, abuso de poder, alianzas non–santas o robos descarados.
También podrían dirigir los buldóceres heroicos hacia el Consejo Superior de la Judicatura, la DNE, o ciertas gobernaciones y alcaldías que se la pasan de robo en robo. Ahora que lo pienso también podrían destruir algunos sitios de reclusión como Tolemaida o la Escuela de Carabineros, donde han alojado tantos policías y militares corruptos.
Viéndolo bien eso que hicieron es realmente coger el problema de la delincuencia por la base, llegar a los cimientos del delito hasta dejarlo convertido en meros escombros. ¡Valiosa esa lucha!, devolverá muy pronto la seguridad a todos los ciudadanos que ahora podremos deambular por entre esas ruinas con la certeza de que allí no se albergarán más jíbaros, congresistas, políticos o militares corruptos.
En verdad esta forma de combate es mucho más eficiente que la vieja estrategia de vender el sofá donde se había consumado una traición. Desaparecido el mueble, los amantes furtivos tendrían que retozar en el suelo, o buscarse otro sofá donde no los viera el marido traicionado. Y es obvio que conseguir un sofá sale más barato que buscarse una casa para convertirla en una olla del microtráfico. Por supuesto en el caso del Capitolio la cosa se les pondría mucho más difícil a los delincuentes de Macro-tráfico. Seguramente les costaría bastante trabajo reponer un palacio como ese que ahora los alberga y donde delinquen con toda tranquilidad bajo la generosa mirada de Bolívar y Santander.
Lo que sí quedó muy claro, además de “la manera frontal e incondicional como se están atacando las cloacas del crimen”, es que el Presidente Santos resultó mucho mejor para derrumbar que para construir viviendas. No sé si esto le parezca apropiado a su candidato a vicepresidente que anda prometiendo más y más casas gratis para el próximo período. Pero es que no se puede tener contento a todo el mundo.
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Que tumben el Capitolio
El viernes pasado se inauguró una novedosa estrategia de combate al microtráfico, que podría denominarse la “lucha de los bulldozer”. Con la presencia del Presidente de la República, del Minis
admin
Lunes, 14 de Abril de 2014
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