Pablo Escobar otro, las víctimas cero

Como si se tratara de un partido de fútbol, el homicida más sanguinario que ha tenido que soportar Colombia y el mundo se anota otro golazo. Con ocasión a la desastrosa decisión del Canal Cara

Como si se tratara de un partido de fútbol, el homicida más sanguinario que ha tenido que soportar Colombia y el mundo se anota otro golazo. Con ocasión a la desastrosa decisión del Canal Caracol de rendirle un homenaje a ese mafioso inescrupuloso y a su organización narcoterrorista, como víctima directa de ese ser despreciable y presidente de la Fundación Colombia con Memoria que representa víctimas del capo paisa, me he visto avocado a las declaraciones en diferentes medios sobre una nueva narcoserie que nos ofrece de manera generosa uno de los canales privados. Es increíble que a las víctimas de Escobar que por décadas hemos estado en el olvido, hoy de nuevo nos enrostren la importancia para los medios de nuestro cruento victimario. Por convicción y como supongo que es obvio para el lector, no veo novelas ni series que tengan que ver con biografías, historias ni relatos de las miserables vidas de quienes decidieron emprender el camino del narcotráfico, arrasando a su paso con familias inocentes, con el fin de obtener su propósito de intoxicar al mundo para conseguir millones y millones de dólares. Cuando se acabó El Capo, pensé que esa era la recta final de una época en la que teníamos que ver en la televisión en horarios familiares, en los periódicos y en internet la difusión ininterrumpida de la propaganda de sus emisiones. Haciendo una lista en la cual me puedo quedar corto, recuerdo para citar las últimas Sin tetas no hay paraíso, La viuda de la mafia, Las muñecas de la mafia, El cartel de los sapos y ahora Escobar el patrón del mal. Al parecer la seriedad y la responsabilidad social de los medios de comunicación están opacadas por sus intereses mercantilistas. Esto aun no ve sus días. La fascinación por promover la narcocultura hoy está más vigente que nunca y Escobar más vivo que siempre, gracias a estas nocivas prácticas de los comunicadores. Pero aun hay más. Hace poco me enteré que además con esta nueva serie se reactivan los famosos “enlatados y refritos”que en el pasado habían cumplido su misión de fomento del narcotráfico; pues ahora de nuevo van a dar La viuda de la mafia. Es de suma preocupación para muchos sectores de la sociedad que este tipo de rodajes antisociales sigan emitiéndose. He estado buscado con las víctimas una estrategia dentro del marco de la ley para oponernos a este desastre. Va a ser una vez más para las víctimas una tarea casi utópica, pues claramente el vigor del Cuarto Poder y toda su robustez económica se sobrepondrán a nuestro clamor, que se verá debilitado por la imponencia y poderío político que tienen los canales privados de televisión. Se hace presente la revictimización. Las víctimas de Escobar hemos rogado al Estado que reconozcan nuestra condición, que nuestros derechos sean tenidos en cuenta y que nuestras garantías sean reivindicadas. Algunos medios de comunicación de manera tímida y muy lánguida, viendo nuestra incansable lucha, en algunas ocasiones han sacado uno que otro minuto al aire para visibilizar nuestro propósito. Desafortunadamente ni la rama legislativa, ni la judicial ni mucho menos la ejecutiva han atendido nuestro llamado; pero eso sí, eran los primero en la premiere de la novela. Pónganse los zapatos de una de estas víctimas que no recibe sino ausencia de lo público, discriminación legal y falta de solidaridad social y que para rematar ve que el crimen sí paga y quien hay que recordar es a su victimario. ¿Duro no? Ahora bien, imaginémonos un joven entre su preadolescencia y su adolescencia y que esté pasando por un momento difícil, sin estudio, sin posibilidades y con todas las necesidades a flor de piel (como una buena cantidad de nuestros jóvenes), que encuentra en estas emisiones las bondades y delicias de ser un traqueto y vea que sí hay una posibilidad de “salir adelante” fácil y rápidamente. Esto en el mejor de los casos, pues imaginemos que el joven fuera víctima. Con seguridad va a salir en busca de un “pichón de traqueto” que le extienda su mano criminal inductora de la maldad y la insania, para así desarrollar su exitosa carrera en el bajo mundo del narcotráfico. En épocas de hostigamiento de Hitler a los judíos, se desató una persecución sistemática, que intentó aniquilar totalmente a la población judía de Europa []y culminó con la muerte de unos seis millones de judíos. Eran propósitos distintos, aunque siempre estuvo el poder protagonizando los holocaustos. Hablando con las víctimas de Pablo Escobar, no solo con las de la masacre de Avianca, sino del resto de crímenes perpetrados por el homenajeado terrorista, una de ellas me dijo: —Esto es como cuando le pasaban especiales y biografías de Adolfo Hitler a los judíos, que tuvieron que padecer ese genocidio y esa sistematicidad criminal en contra de aquél pueblo; no hay derecho Federico, ¿qué vamos a hacer? ¿Hasta dónde va a llegar esta desgracia en nuestra contra? Sin duda, preguntas como esta son muy difíciles de responder. Encontrar una respuesta para absolver esa cuestión en ese momento no fue fácil. La responsabilidad del Estado, de los medios, de la sociedad y las instituciones, cada vez se ve más desdibujada y manipulada por los narcointereses. Sobre este último punto debo contar otra anécdota que viví el lunes pasado, día del estreno de la serie, a la cual fui invitado por el presidente del Caracol Televisión y a la que obviamente no asistí, pues yo a diferencia de otras víctimas del mafioso (las políticas) no me presto para esos juegos de idiotas inútiles. En lugar de ir al Centro Comercial Andino a presenciar ese desastroso acto que posteriormente reunió a lo más “granado” del país en torno a una copa de licor y en el cual según cuentan las sonrisas eran de oreja a oreja, acepté una invitación de periodistas jóvenes y serios de la emisora elcafedelmundo.com, para abrir un debate sobre el tema que hoy me ocupa. En la mesa de trabajo estaba un ciudadano francés indignado por el uso de los espacios públicos de Bogotá con los “afiches” de Pablo Escobar. Sobrevino en ese momento una inquietud. ¿Recuerdan que Escobar en la alianza con el M-19 financió la toma del Palacio de Justicia con dos millones de dólares o cifra similar? Pues bien, la conclusión fue: claro, ¿cómo entonces Petro no iba a permitir que el Distrito Capital en aras de rendirle el homenaje al financiador, no estuviera ornamentado con sus imágenes demoníacas? Tiene todo el sentido. ¡Que dolor! Ya lo veo: ya veo venir el tributo que le rendirán los medios de comunicación a Leder, Jojoy, Timochenko, Grannobles, Mancuso y otras hierbas. #nomasmentiras Abrazo cálido. Seguimos trabajando. @colconmemoria [email protected]