Donde las cenizas son fuente de vida

El páramo Guerrero se ha convertido en un lugar lleno de vida entre las cenizas, como homenaje a los fallecidos por Covid-19.

 EFE/ Mauricio Dueñas Castañeda
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Una mujer sostiene las cenizas de María Emilse Rodríguez antes de ser depositadas en la tierra, en el páramo de Guerrero.

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Visitantes al páramo de Guerrero siembran un árbol en memoria de un familiar fallecido.

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Las cenizas de casi mil víctimas de la covid-19 reposan imperturbables en una colina de la Reserva Natural El Pajonal de Cogua.

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A 70 kilómetros de Bogotá, donde han sido sembrados en su memoria 3.000 árboles que dan vida al Páramo de Guerrero, el más destruido de Colombia.

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Carlos Eduardo Gutiérrez siembra un árbol en el lugar donde depositó las cenizas de su esposa María Emilse Rodríguez, en el páramo de Guerrero

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