Brasil contrasta con Paraguay. El país donde surgió la popular 'garra guaraní' acumula poco más de mil infectados y 11 decesos por el coronavirus. En este contexto, el Gobierno de Mario Abdo Benítez aprobó que el campeonato de primera división inicie el próximo 17 de julio.
La Asociación Paraguaya de Fútbol (APF), encargada de implementar el protocolo médico avalado por el Ministerio de Salud, afirmó que si todas las condiciones de salubridad están dadas en los 12 equipos de la primera A, los partidos se realizarían a lo largo de los fines de semana restantes del año y sin público.
La luz verde para seguir con esta competencia se dio tras cuatro meses de una pausa obligada por el virus.
El protocolo estipula que los jugadores se concentren en sus hogares y se hagan permanentes exámenes de reacción en cadena de la polimerasa (PCR, por sus siglas en inglés) para detectar cualquier brote de la enfermedad.
La fase uno del protocolo de sanidad especifica que el 10 de junio los futbolistas comenzarán los entrenamientos individuales en las sedes de los respectivos clubes. Posteriormente, el 16 del mismo mes, las sesiones de prácticas serán en pequeños grupos, mientras que el 22 de junio los planteles pueden hacer ejercicios con toda la plantilla.
Los equipos tendrán 30 jugadores inscritos -cinco más de lo normal- para cerrar el torneo apertura que lidera Libertad con 19 puntos. Le sigue Olimpia con 15 puntos y Nacional con 14.
Sin mayores certezas, Colombia recorre un camino similar al de Paraguay.
El pasado mes de abril, la División Mayor del Fútbol Colombiano (Dimayor) y la Federación Colombiana de Fútbol (FCF) presentaron un protocolo ante el Gobierno de Iván Duque con el que buscaban la autorización para reanudar la liga profesional a puerta cerrada.
El documento detalla, entre otros puntos, las reglas de sanidad que se aplicarían en los camerinos, hoteles, buses y aviones y explica el esquema de pruebas que llevarían a cabo unos laboratorios privados para garantizar la plenitud física de los miembros de los clubes.
En un principio, el Ejecutivo vio con buenos ojos la propuesta de la Dimayor y la FCF, pero el aumento de infectados y fallecidos registrado en Colombia durante las últimas semanas puso en duda el reinicio de la liga.
El ministro de Deporte colombiano, Ernesto Lucena, advirtió que la inminente llegada al pico de contagios sería un factor que afectaría al torneo. Hasta la fecha, el país lleva más de 35 mil casos detectados y 1.087 muertes.