Un velocista, con fama de díscolo y orgulloso de sus raíces. Karim Adeyemi, el nuevo fichaje del Barça, es un futbolista de contrastes: un extremo con una aceleración extraordinaria por el que Hansi Flick ya apostó cuando era seleccionador alemán, pero también un talento irregular al que las lesiones y la mentalidad han impedido explotar todo su potencial.
Nacido en Múnich el 18 de enero de 2002, hijo de padre nigeriano y de madre rumana, Adeyemi probó en su niñez con el baloncesto y el voleibol antes de decantarse de forma definitiva por el fútbol.
Admirador de Robben y descartado por el Bayern
Con ocho años ingresó en la cantera del Bayern, donde soñaba con imitar a su ídolo, Arjen Robben, pero el club lo descartó después de dos cursos. Según medios alemanes, fue por problemas de indisciplina, algo que Adeyemi matizó con el tiempo, señalando que ya no encajaba ahí y que la relación entre su familia y el club empeoró.
"En el Bayern había un plan muy definido. Si un jugador se salía de esa línea, recibía poco apoyo", argumenta. Una reflexión que conecta con su forma de sentir el juego: "Me he dado cuenta de que necesito más libertad que seriedad en el campo. Nada puede detenerme cuando estoy relajado".
Regresó a su primer equipo, el TSV Forstenried, club ubicado al sur de Múnich, y de 2012 a 2018 se formó en el Unterhaching, también de la capital bávara. El exfutbolista profesional y presidente del club, Manfred Schwabl, ha explicado que detectó su talento y, además, trató de encauzarlo fuera del campo, bajo la prohibición de entrenar y jugar partidos si no rendía en el colegio.
La fórmula funcionó. Cuando tenía 16 años, el Salzburgo pagó un traspaso millonario por él y, tras foguearse cedido en el Liefering, club satélite de la segunda división, se afianzó en el campeón austríaco. Su eclosión definitiva llegó el curso 2021-2022, en el que marcó 23 goles y repartió 9 asistencias en 44 partidos.
Un velocista (y mucho más) que convence a Flick
La factoría Red Bull, un ecosistema diseñado para potenciar los talentos jóvenes, se caracteriza por la presión alta y agresiva, el ritmo, la movilidad y la verticalidad. Unos rasgos que definen el juego de Adeyemi: zurdo, actúa en las tres posiciones del frente de ataque, tiene un cambio de ritmo demoledor y puede conducir en grandes distancias, así como repetir esfuerzos en defensa.
Su perfil convence a Hansi Flick, que ya lo había seguido durante su etapa en el Bayern, le hizo debutar en la selección alemana absoluta con 19 años y lo convocó para el Mundial de Catar 2022. El técnico, según explicó en su día, valoraba especialmente su velocidad, uno contra uno y capacidad para decidir partidos.
Adeyemi es uno de los jugadores más rápidos de Europa. En febrero de 2023, alcanzó ante el Friburgo la velocidad máxima registrada hasta ese momento en la Bundesliga, 36,7 km/h. Una cifra que, según los datos internos del Dortmund, batió en diciembre de 2024 frente al Real Madrid en la Liga de Campeones, con 37,28 km/h.