En un movimiento inédito que busca mitigar el impacto de un escándalo diplomático y deportivo, la FIFA asumirá el pago íntegro del salario que le correspondía al árbitro somalí Omar Artan durante el Mundial, a pesar de que el colegiado no llegará a pitar ni un solo minuto del torneo tras ser expulsado de Estados Unidos por presuntos vínculos terroristas.
La decisión del máximo organismo del fútbol mundial —adelantada por BBC Sport— funciona como una indemnización de facto para proteger económicamente al colegiado de 34 años, quien vio truncado el mayor logro de su carrera en una oficina de migración del Aeropuerto Internacional de Miami.
Un blindaje económico ante el veto migratorio
Aunque las cifras oficiales que perciben los árbitros mundialistas se mantienen bajo estricta confidencialidad, el compromiso de la FIFA de abonar el salario completo representa un fuerte respaldo institucional hacia Artan. El organismo intervino de inmediato para asistir al silbante tras ser embarcado de regreso a Somalia, garantizando que no sufriera un perjuicio financiero por una decisión gubernamental ajena a lo deportivo.
El origen de la indemnización se remonta al pasado lunes, cuando Artan aterrizó en Miami con un pasaporte diplomático, un visado de una sola entrada válido y toda la documentación en regla. Sin embargo, tras un exhaustivo interrogatorio de 11 horas, las autoridades fronterizas estadounidenses le denegaron la entrada al país, sospechando de una presunta relación con miembros de la organización armada somalí Al Shabab.