La final de la Liga de Campeones del 30 de mayo, en el Puskas Arena de Budapest, enfrentará al invencible Arsenal de Mikel Arteta: el único equipo que no ha perdido en esta edición contra el vigente campeón; el favorito y el bloque con un aspecto más incontestable, el París Saint-Germain; dos estilos diversos por el dominio de Europa.
El conjunto de Luis Enrique Martínez es el candidato número uno. Su momento, la forma con la que eliminó al Bayern Múnich, con un festival de goles y pegada en la ida en el Parque de los Príncipes (5-4), admirado para siempre a nivel mundial, y con un ejercicio de impacto y éxito defensivo en la vuelta en el Allianz Arena, lo otorgan un papel principal en los pronósticos.
También, porque es el vigente campeón de la competición, ganador el pasado curso en la final por 5-0 contra el Inter de Milán, dentro de un recorrido parecido a la anterior temporada, algo irregular en la fase de grupos, fuera incluso del top ocho, pero en pleno auge después, hasta desembocar en la final tras eliminar a un rival más que poderoso.
La tercera final de la Liga de Campeones para el PSG, la segunda consecutiva, y la posibilidad de su segundo título de una competición esquiva hasta la llegada de Luis Enrique y hasta hace un año. Su otra final de la Copa de Europa, en 2019-20, la perdió por 0-1 contra el Bayern Múnich. Este miércoles fue su revancha. Ahora tiene otra final.