En las últimas semanas, los murales han dejado de ser solo expresiones artísticas para convertirse en un símbolo de lucha y, paradójicamente, en un campo de batalla político en Colombia. Todo comenzó con un acto que desató un torrente de reacciones: la cobertura con pintura gris de la obra Las Cuchas Tienen Razón en Medellín, un mural que representaba la lucha de las madres de la Comuna 13 por conocer la verdad sobre la desaparición de sus hijos. La denuncia de los colectivos artísticos, que señalaron este acto como un atentado contra la libertad de expresión, prendió la chispa de una controversia que cruzó fronteras regionales.
El mural, que originalmente conmemora el dolor y la resistencia de estas madres, fue replicado en ciudades como Bogotá y Pasto, solo para ser vandalizado horas después de ser pintado. Este escenario desató un debate en redes sociales, donde varios personajes del ámbito público se pronunciaron con vehemencia, incluyendo figuras del entretenimiento y la política.
Marbelle, quien se ha destacado por su postura opositora al gobierno de Gustavo Petro, aprovechó el hecho para arremeter contra el mandatario y otras figuras políticas. Con más de 440.000 seguidores en X (anteriormente conocida como Twitter), Marbelle no escatima en sus críticas. En este contexto, cuestionó a Petro y a otros líderes de izquierda, unificando su mensaje en un fuerte rechazo hacia lo que ella percibe como una censura y un intento de ocultar la historia.
El tema cobró aún mayor relevancia cuando el presidente Petro, visiblemente afectado por los hechos, le pidió al alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, que permitiera la libre expresión de los artistas y defendiera el derecho a plasmar la historia real, incluso pidiendo identificar a quienes estaban detrás de la empresa privada “La Escombrera”, responsable de tapar el mural.