Claudia Bahamón, una de las presentadoras más reconocidas de la televisión colombiana, ha forjado una carrera exitosa gracias a su carisma y talento frente a las cámaras. Sin embargo, como muchos otros grandes nombres del medio, su camino hacia el reconocimiento no fue fácil ni directo. Aunque hoy es conocida por su participación en programas como 'MasterChef Colombia', ella nunca imaginó que su vida la llevaría a la televisión, ya que su formación académica y profesional estuvo enfocada en la arquitectura.
En una reciente entrevista para el canal digital 'Vos Podés', la huilense recordó sus primeros pasos en la pantalla chica y cómo la oportunidad de ser presentadora llegó de manera inesperada. En este sentido, ella destacó dos figuras clave que fueron fundamentales para su salto a la fama en el Canal RCN: Gabriel Reyes, expresidente del canal, y el inolvidable Jota Mario Valencia.
El apoyo de Gabriel Reyes y Jota Mario
"Hay dos mentores para mí en el Canal RCN, quienes me dieron la mano y creyeron en mí. Uno es Gabriel Reyes, que fue por muchos años el presidente del canal, se fijó en mí y me dio la oportunidad", comentó Claudia Bahamón. La joven arquitecta, que en ese momento no tenía aspiraciones de ser presentadora, nunca imaginó que el destino la conduciría a un mundo tan distinto al suyo.
Pero, sin lugar a dudas, la mayor influencia en su carrera dentro de la televisión la tuvo Jota Mario, un querido conductor y periodista que dejó una huella imborrable en la industria de la televisión colombiana. Según la presentadora, el antioqueño fue el pilar de su confianza, especialmente en esos primeros días inciertos en los que, aunque decidió aceptar la oportunidad, no tenía idea de cómo funcionaba el mundo de la televisión.
"El otro es Jota Mario, que me apoyó desde el principio y me dio seguridad. Yo entré en la inmunda, a finales de 2001, y Jota me dio esa seguridad, porque si bien yo dije lancémonos, no tenía ni idea a qué iba", relató Bahamón. Para ella, la llegada a RCN representaba un mundo nuevo, uno en el que las redes sociales no existían y donde su vida giraba en torno a la arquitectura, carrera en la que ya estaba trabajando en Neiva.