El improbable milagro ocurrió: Oasis, la banda que definió el rock inglés de los noventa, volvió a sonar en vivo con su formación reunida después de 16 años. Y no lo hizo en cualquier escenario, sino ante más de 70 mil almas que abarrotaron el Millennium Stadium el pasado 4 de julio, en un reencuentro que fue tan eléctrico como emotivo. Los hermanos Liam y Noel Gallagher —dos mitades de una leyenda fracturada por años de tensiones y desencuentros— compartieron escenario, bromas y un setlist que dejó claro que Oasis nunca se fue del corazón de sus fanáticos.
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Desde los primeros acordes de “Hello”, canción que abrió ambos conciertos en Gales, hasta el cierre con los himnos “Wonderwall” y “Champagne Supernova”, el regreso de Oasis no solo fue un evento musical, sino un acontecimiento cultural que dio forma definitiva al 2025 como el año de su resurrección.
Un reencuentro sellado por la gratitud (y una vieja guitarra rítmica)
El primer concierto no solo marcó el retorno de la banda, sino también el reconocimiento público a quienes lo hicieron posible. En una pausa entre canciones durante la segunda noche, Noel Gallagher interrumpió su característico sarcasmo para señalar una pieza clave del reencuentro: el guitarrista Paul “Bonehead” Arthurs.
“En la guitarra, que si no fuera por él, nada de esto habría sucedido”, dijo Noel, señalando con respeto al guitarrista rítmico y miembro fundador.
Bonehead —quien abandonó la banda en 1999 durante la grabación de Standing on the Shoulder of Giants— regresó oficialmente en marzo, según confirmó el medio británico NME. Hoy comparte escenario con Gem Archer, Andy Bell y el baterista Joey Waronker, alineación que fusiona el pasado glorioso con la madurez musical de cada integrante.