Después de criticar las declaraciones del príncipe Harry y Meghan Markle, los duques de Sussex, en entrevista con Oprah Winfrey, el periodista británico Piers Morgan renunció de imprevisto a su trabajo como presentador en uno de los programas de televisión matutinos más importantes del Reino Unido.
Morgan, de 55 años, había sido copresentador de Good Morning Britain de ITV durante cinco años antes de renunciar el martes por la noche, según él, en defensa de su libertad de expresión.
Los ratings de Morgan se dispararon durante la época del brexit y la pandemia mientras él mantenía los pies del Gobierno sobre el fuego con sus duras entrevistas. En programas recientes, fue particularmente franco contra Meghan Markle y en defensa de la Familia Real. Fue editor de uno de los tabloides de mayor circulación, el Daily Mirror, entre 1995 y 2004.
En declaraciones a los medios locales a las afueras de su casa la mañana del jueves, dijo: “No creo casi nada de lo que sale de su boca [de Meghan Markle] y creo que el daño que ha hecho a la monarquía británica y a la reina en un momento en que el príncipe Felipe está tendido en el hospital es enorme y francamente despreciable”.
“Si tengo que caer sobre mi espada por expresar una opinión honesta contra Meghan Markle y esa diatriba sensiblera que salió en esa entrevista, que así sea. Creo que es justo decirlo, aunque la gente pensará que me cancelaron, creo que se sentirán un poco decepcionados cuando yo renazca”, agregó Morgan.
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En la controvertida entrevista de la pareja, cuando Oprah les preguntó por qué no querían convertir en príncipe a Archie, su hijo, Meghan reveló que, en los meses previos a su nacimiento, hubo conversaciones en el Palacio sobre qué tan oscura sería su piel, lo que significaría para el Palacio y cómo no se le otorgaría un título real.
“Hubo preocupaciones y conversaciones sobre cuán oscura podría ser su piel cuando nazca”, dijo Meghan para sorpresa de Oprah.
Añadió que “ya no quería estar viva” mientras vivía en el Palacio. Cuando Oprah le preguntó si pensaba en el suicidio, dijo: “Sí, esto fue muy, muy claro y muy aterrador”. Meghan mencionó que buscó ayuda en la “institución”, pero se le negó.
El Palacio de Buckingham emitió una breve declaración en respuesta que decía: “Toda la familia está entristecida al conocer el alcance total de lo desafiantes que han sido los últimos años para Harry y Meghan”.
“Los problemas planteados, en particular el de raza, son preocupantes. Si bien algunos recuerdos pueden variar, se toman muy en serio y la familia los abordará en privado. Harry, Meghan y Archie siempre serán los muy queridos miembros de la familia”.
En su programa en el Reino Unido, después de que se transmitió la entrevista, Morgan dijo que “no creía ni una palabra” de la duquesa, lo que provocó que se presentaran 41.000 quejas en su contra ante el regulador nacional de medios.
El miércoles por la mañana, Morgan tuiteó: “El lunes, dije que no le creía a Meghan Markle en su entrevista con Oprah. Tuve tiempo para reflexionar sobre esta opinión, y todavía no lo hago. Si ustedes le creen, está bien. Libertad de expresión es una colina en la que estoy feliz de morir. Gracias por todo el amor y el odio. Voy a dedicar más tiempo a mis opiniones”.
El tuit iba acompañado de una cita de Winston Churchill que decía: “La idea de la libertad de expresión de algunas personas es que son libres de decir lo que quieran, pero si alguien responde algo, es un ultraje”.
La Asociación de Prensa informó que Meghan se había quejado formalmente a ITV sobre los comentarios de Morgan, pero sobre su impacto en la salud mental en general, en lugar de sus opiniones sobre sus acusaciones de racismo y falta de apoyo por parte del Palacio.