Un verdadero drama viven las personas privadas de la libertad y sus familias por la llegada del Covid-19 a las cárceles del país. La situación ha puesto en alerta a los funcionarios penitenciarios que, además de verse expuestos a la enfermedad, también tienen que prevenir que el contagio crezca y desate una crisis sanitaria que sería difícil de contener por los altos grados de hacinamiento, falta de personal y pocas condiciones de salud.
A hoy, martes 21 de abril, más de 20 internos fueron confirmados para coronavirus: 14 en la cárcel de Villavicencio, dos en La Picota de Bogotá y uno en el penal Las Heliconias de Florencia, Caquetá. En total han muerto dos presos a causa del virus.
Por otro lado, las autoridades registraron que más de 30 auxiliares, dragoneantes y miembros del cuerpo de custodia y vigilancia permanecen aislados tras dar positivo para Covid-19 y otros por ser sospechosos de tener la enfermedad.
A pesar de que el Ministerio de Justicia expidió la semana pasada el decreto de excarcelación, el cual concederá a por lo menos cuatro mil presos la detención preventiva y prisión domiciliaria transitoria, muchos creen que esta no es una medida suficiente y que la situación en las cárceles es “una bomba a punto de explotar”.
En diálogo con KienyKe.com, Freiman Pérez, uno de los líderes del sindicato del Inpec, indicó que, por ejemplo, desde que se confirmaron los dos casos de Covid-19 en La Picota, la situación de orden público ha estado “pesada” por la cantidad de presos que se han manifestado y provocado desórdenes.
“Desde que empezó la emergencia hemos tratado de acompañar a los internos pero ha sido un proceso difícil. Además, hemos perdido a muchos funcionarios, porque hay más de 20 que están aislados y otros a los que le hicieron tamizaje porque posiblemente están contagiados”, señaló.
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Pérez aseguró que algunos han dañado parte de las instalaciones y que otros, incluso, han amenazado con secuestrar a miembros de la guardia interna.
“Hay unos que están manipulando a los demás para obtener un beneficio y otros han protestado de forma pacífica. La mayoría están muy nerviosos con toda esta situación porque temen contagiarse y morir”, mencionó.
A su juicio, el anuncio del decreto “fue mal manejado” porque algunos internos creyeron que iban a quedar en libertad o podrían acceder a las medidas transitorias mientras se supera la crisis sanitaria.