El 23 de marzo de 2026, un avión Hércules de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC) se accidentó en Puerto Leguízamo, Putumayo, dejando 69 uniformados muertos y 57 heridos. A un mes del siniestro, un informe preliminar empieza a esclarecer lo ocurrido y apunta a un posible error humano durante el despegue, una de las fases más críticas de cualquier operación aérea.
De acuerdo con fuentes del equipo investigador, la tripulación habría realizado un cálculo inadecuado entre el peso de la aeronave y las condiciones de la pista. Aunque el avión operaba dentro de los márgenes permitidos, 133.000 libras frente a un máximo de 139.000, la pista de apenas 1.200 metros habría limitado su capacidad para alcanzar la velocidad necesaria.
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Este escenario impidió que la aeronave lograra una elevación adecuada, lo que derivó en una situación crítica apenas segundos después de iniciar el vuelo.
El informe también advierte sobre un factor determinante: el clima. La urgencia por despegar antes de que se cerrara la ventana meteorológica habría influido en la decisión de continuar la maniobra en condiciones no óptimas.
En ese contexto, la aeronave entró en una condición conocida como “hundimiento con potencia”, en la que, pese al máximo rendimiento de los motores, el avión pierde altura de forma acelerada sin posibilidad inmediata de recuperación.
Impactos y pérdida de control en menos de un minuto
Los datos revelan que, cuatro segundos después del despegue, el avión impactó contra un árbol, afectando el fuselaje y una de las hélices. Segundos más tarde, chocó con otros dos árboles, provocando la ingestión de material vegetal en los motores.