En medio de un clima de tensión por el paro indefinido del gremio arrocero en Colombia, Kienyke.com entrevistó a Aristides Valdez Gamboa, presidente de la Junta Directiva del Distrito de Riego Asoprado, quien explicó en detalle las causas del descontento del gremio y las graves consecuencias económicas que generaría no atender pronto esta crisis, especialmente en las regiones productoras de arroz como el Tolima, donde cientos de familias campesinas enfrentan una situación insostenible.
¿Por qué el gremio arrocero se fue a paro?
La principal razón del paro, según Valdez, es la depresión del precio del arroz paddy, que actualmente se paga a 170 mil pesos por carga. Este valor está muy por debajo de los costos de producción que, según cálculos del gremio, oscilan entre 10 y 11 millones de pesos por hectárea.
“Con una producción promedio de 100 cargas por hectárea, el ingreso es de unos 9 millones, lo que nos deja una pérdida de 3 millones de pesos por hectárea cultivada”, explicó Valdez.
La brecha entre costos e ingresos es insostenible para los agricultores, quienes aseguran que si no hay un ajuste en los precios y medidas de apoyo, muchos dejarán de sembrar arroz, afectando no solo su sustento, sino la seguridad alimentaria del país.
Costos altos y precios bajos: la fórmula de la crisis
El presidente de Asoprado también detalló cómo se ha llegado a esta situación. Mencionó el aumento sostenido en los costos de insumos agrícolas, como abonos, mano de obra, maquinaria y trasplantes, que no ha sido acompañado de una mejora en los precios de venta del arroz.
A esto se suma la inestabilidad en los precios fijados por los molinos: inicialmente se pagaba a 130 mil pesos, en marzo subió a 185 mil, pero actualmente ha vuelto a caer a 160 mil.
“Cuando tú produces y te pagan menos, empiezas a perder mucha plata. Y no es solo el agricultor, hay toda una cadena que depende del arroz: trasplantadores, mecánicos, distribuidores de insumos. Todos están siendo afectados”.
El impacto social y económico en el campo
Valdez subraya que esta crisis va mucho más allá del aspecto financiero. En regiones como el sur del Tolima, donde hay entre 60 y 70 mil hectáreas sembradas, el arroz es la base de la economía local.
El paro y las pérdidas han afectado a miles de trabajadores rurales, familias enteras que dependen del cultivo, procesamiento y comercialización del arroz. Desde jornaleros hasta técnicos, pasando por comerciantes y pequeños empresarios, todos están viendo reducidos sus ingresos o perdiendo su empleo.