El 27 de julio de 2025, la vida de Laura Camila Blanco, una joven periodista de 26 años, se apagó trágicamente al caer desde un noveno piso en el edificio Salitre Living, en la localidad de Barrios Unidos, Bogotá. La madrugada en la que perdió la vida, celebraba junto a su pareja, Óscar Santiago Gómez Leal, y algunos amigos, el reciente grado de este como ingeniero de sistemas en la Fundación de Educación Superior San José. Lo que parecía una noche de alegría terminó en un episodio marcado por la violencia, la duda y el dolor.
Una carrera en ascenso
Óscar Santiago Gómez Leal no era un desconocido en el mundo laboral. Se había labrado un perfil profesional respetable en el campo del marketing digital. Según su hoja de vida, era Project Manager especializado en estrategia 360° con experiencia en la integración de Inbound Marketing y Paid Media. Su trayectoria incluía casi cuatro años como líder de proyectos en una empresa de publicidad y más de cinco años en un instituto educativo, donde había pasado de asesor de ventas a coordinador de marketing. Además, había cursado estudios en desarrollo de software e ingeniería de sistemas. En LinkedIn solía compartir sus logros, como su participación en eventos de YouTubeConnect.
Sin embargo, detrás de esa fachada profesional, según la Fiscalía, se escondía un ciclo de celos enfermizos y episodios de violencia contra su pareja. Testimonios de la familia de Laura confirmaron que ella había sido víctima de humillaciones, agresiones verbales y controles obsesivos. Su madre relató que él solía esperar a que su hija se durmiera para revisar su celular, y un terapeuta de pareja les advirtió sobre la “celopatía” que padecía Gómez Leal. El hermano de la periodista también confesó que en varias ocasiones debió intervenir para frenar discusiones que estaban a punto de convertirse en agresiones físicas.
La versión y la autopsia
La noche de los hechos, tras regresar de una discoteca en la Zona T, la pareja se encerró en una de las habitaciones del apartamento. Testigos afirmaron haber escuchado una fuerte discusión y gritos, antes de que Óscar saliera y dijera a los demás que su novia se había lanzado por la ventana. Sin embargo, la autopsia desmintió esa versión: Laura había sido asfixiada antes de la caída. El dictamen forense concluyó que la causa de muerte fue “asfixia mecánica/homicidio”, con señales de lucha evidentes en su cuerpo. Incluso se encontraron escamas de uñas en sus manos, indicio de que intentó defenderse.
La imputación de feminicidio
La Fiscalía expuso que el acusado habría atacado a la joven, sofocándola hasta dejarla inconsciente, y posteriormente la habría arrojado por la ventana. En la audiencia, el fiscal fue enfático: “No se trata de un hecho aislado, sino del punto final de un patrón de violencia de género sostenido en el tiempo”.