La Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada emitió una reglamentación para regular el trabajo de los perros utilizados por empresas de seguridad privada, después de detectar graves anomalías en su manejo. El detonante fue el fallecimiento de Limonar, un canino adscrito al aeropuerto El Dorado de Bogotá, ocurrido en noviembre de 2023. Aunque en un inicio fue catalogado como un accidente, investigaciones confirmaron que la causa real fue asfixia.
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Normativa expedida en octubre de 2025
La nueva regulación, publicada en octubre de 2025, fija una duración máxima por jornada de entre seis y ocho horas, prohíbe métodos de entrenamiento basados en violencia y exige que los animales cuenten con certificaciones anuales.
Este ajuste normativo se vincula a la Ley Lorenzo (Ley 2454 de 2025), inspirada en otro caso de maltrato contra un perro en un centro comercial de Bogotá, cuyo propósito es reforzar las garantías de bienestar y retiro digno para los caninos vinculados a labores de seguridad.
Caso Limonar: origen de la investigación
El 7 de noviembre de 2023, llegó a la Superintendencia una denuncia ciudadana alertando sobre el estado de Limonar. A partir de esa notificación, funcionarios visitaron las instalaciones de la empresa encargada, Logiscan Ltda., donde se descubrió que la compañía realizaba actividades de vigilancia con perros sin contar con licencia.
El equipo verificador advirtió además que los caninos intervenían en trabajos vinculados al Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), pese a que sus condiciones no cumplían los mínimos sanitarios exigidos.
Sanciones y traslado de expedientes
Tras la inspección, se concluyó que Logiscan Ltda. no tenía habilitación para ofrecer servicios con perros, presentaba fallas de tipo sanitario y mantenía animales en ambientes incompatibles con la normativa vigente. Por ello, la Superintendencia ordenó suspender de inmediato todas las operaciones de la empresa con caninos y proceder al cierre progresivo de los contratos activos.