El obispo de Quibdó, monseñor Wiston Mosquera Moreno, hizo un llamado a los grupos armados que actúan en el departamento del Chocó para "que no involucren más ni afecten a la población civil en sus violencias".
Así lo manifestó el prelado justo el día en el que comenzó el paro armado de 48 horas decretado por la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), que disputa el territorio con el Clan del Golfo, la mayor banda criminal del país.
En un comunicado, monseñor Mosquera expresó su "rotundo rechazo a toda acción de grupos armados que implique confinamiento, desplazamiento o cualquier afectación a la libertad de locomoción ciudadana", especialmente en un territorio donde la población ha sido "históricamente víctima del conflicto armado y en condiciones de vulnerabilidad".
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Se trata del tercer paro armado impuesto por el ELN este año en Chocó y el noveno en los dos últimos años, donde esa guerrilla dice que hay una supuesta alianza entre militares y paramilitares del Clan del Golfo, también conocidos como Ejército Gaitanista de Colombia (EGC).
En los paros armados, la guerrilla suele restringir el desplazamiento de vehículos por carreteras y ríos, la movilidad de las personas e incluso ordena el cierre de comercios, además de cometer agresiones y amenazar a todo aquel que no cumpla estas normas.