Pedro Sánchez Suárez recibió los tarjetones, caminó unos pasos y se detuvo frente al cubículo de votación. Alrededor suyo, el puesto electoral seguía su rutina: jurados revisando cédulas, ciudadanos entrando y saliendo, voces que se mezclaban en el salón del Colegio Calasanz La Esmeralda Escolapias, en Bogotá. Pero para él ese momento tenía algo distinto.
Era la primera vez que iba a votar.
A sus 53 años, el ministro de Defensa Nacional llevaba más de tres décadas viviendo las elecciones desde otro lugar. Durante 35 años como oficial de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, cada jornada electoral lo encontraba trabajando en algún punto del país: vigilando carreteras por donde se transportaba el material electoral, custodiando puestos de votación en municipios apartados o participando en operativos destinados a garantizar que los ciudadanos pudieran acercarse a las urnas sin amenazas.
Mientras millones de colombianos ejercían su derecho al voto, él se encargaba de proteger ese derecho.
Por eso nunca había estado dentro de un cubículo electoral.
Este domingo la escena cambió. Tras identificarse en la mesa número 3 del puesto de votación, Sánchez Suárez recibió los tarjetones y entró finalmente al pequeño espacio donde cada ciudadano queda a solas con su decisión. Durante unos segundos el ruido del puesto desaparece y todo se reduce a un gesto simple: marcar una opción en el papel.
Para él ese gesto tardó 35 años en llegar.
Durante su carrera militar, las elecciones siempre significaron despliegues, logística y seguridad. En muchos lugares del país, la posibilidad misma de votar dependía de la presencia de uniformados custodiando carreteras, protegiendo puestos electorales o escoltando el material de votación hasta zonas donde el orden público ha sido históricamente frágil.