El caso de Mauricio Leal sigue siendo un rompecabezas de silencios y sospechas. Casi cuatro años después del atroz crimen que cobró la vida del reconocido estilista y de su madre, Marleny Hernández, la historia vuelve a ser tema de conversación, no por avances judiciales contra Jhonier Leal, hermano e hijo de las víctimas y principal señalado del doble homicidio ocurrido en 2021, sino por la difícil situación económica que hoy enfrenta la familia.
La controversia surgió luego de que la funeraria Jardines de Paz advirtiera que el contrato de arrendamiento de las bóvedas donde reposan los restos de Mauricio y su madre está próximo a expirar. Según la revista 'Semana', dicho acuerdo, firmado el 26 de noviembre de 2021, tenía una vigencia de cuatro años y vence en noviembre de 2025. Para garantizar la permanencia de los cuerpos en el lugar, el lote debe ser comprado por un valor de 20 millones de pesos, dinero con el que la familia no cuenta.
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La Fiscalía había señalado que Mauricio Leal estaba bajo la lupa por presunto lavado de activos, tras detectar millonarios movimientos que no se ajustaban a los ingresos de sus salones de belleza.
En los allanamientos se incautaron documentos, discos duros y dispositivos con transacciones sospechosas, además de testimonios e interceptaciones que apuntaban a un complejo entramado financiero en su entorno.
En paralelo, la familia enfrenta un panorama económico crítico. Más de 1.000 millones de pesos del estilista permanecen inmovilizados en cuentas bajo proceso de extinción de dominio, administradas por la Sociedad de Activos Especiales (SAE). Esa falta de acceso incluso obligó a que el contrato inicial con la funeraria fuera costeado por una clienta cercana de Leal.