La historia de Colombia en el siglo XX y comienzos del XXI no puede contarse sin mencionar a una mujer cuya vida entera estuvo marcada por el servicio a los demás. Doña Nydia Quintero de Balcázar, como la conocieron millones de colombianos, dejó un legado de solidaridad, valores y entrega social que trascendió cargos, matrimonios y épocas. Su nombre está inevitablemente ligado a la Fundación Solidaridad por Colombia y a la Caminata de la Solidaridad, símbolos vivos de un país que aprendió con ella que la unión ciudadana puede transformar realidades.
Infancia y sólidos valores
Nació en Neiva, Huila, el 22 de octubre de 1931, hija de Jorge Quintero Céspedes y Adhalía Turbay Ayala. Su infancia transcurrió en la capital huilense en un hogar donde se respiraba sentido de familia, fe y compromiso social. De su madre heredó la costumbre de acompañar a los necesitados: entregar mercados en barrios humildes, visitar enfermos o brindar consuelo en tragedias. Aquellas vivencias sembraron en ella la convicción de que los valores son las raíces de toda acción humana.
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Su educación se desarrolló en instituciones de gran tradición: el colegio de La Presentación de Neiva, las Dominicas Terciarias de Funza y el colegio de monjas El Rosario de Bogotá. Tras la muerte de su padre, obtuvo una beca en el Liceo Nacional Femenino Antonia Santos, donde culminó su formación. Aquel periodo coincidió con los trágicos años del “Bogotazo”. Ella misma recordaba cómo, siendo estudiante de ballet en el Teatro Colón, fue testigo de las hordas enfurecidas tras el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán en 1948, un hecho que la marcó profundamente.
Ese mismo año, con apenas 16 años, contrajo matrimonio en la iglesia de Santa Teresita de Bogotá con Julio César Turbay Ayala, un dirigente liberal de 32 años. De esta unión nacieron cuatro hijos: Julio César, Diana Consuelo, Claudia y María Victoria. El matrimonio se extendió por más de tres décadas, hasta que en 1983 se separaron; en 1986 el Vaticano anuló el vínculo y ese mismo año ella contrajo segundas nupcias con el político vallecaucano Gustavo Balcázar Monzón.
Primera dama y creación de la Fundación Solidaridad
La vida pública de Nydia se consolidó acompañando a su primer esposo en su carrera política. Al recorrer el país conoció de primera mano las necesidades de las comunidades y la magnitud de la pobreza. En 1975, junto a su hija Diana Turbay, dio forma a una idea que ya llevaba tiempo creando: una fundación dedicada a la niñez y a los sectores más vulnerables. Así nació Solidaridad por Colombia, oficialmente constituida el 31 de agosto de 1979.
Ese mismo año enfrentó su primera gran prueba: el devastador tsunami en Tumaco. Allí, Doña Nydia no dudó en recoger cadáveres, consolar a sobrevivientes y organizar ayudas. De esa tragedia nació también una historia luminosa: llevó a Bogotá a un niño afrocolombiano, Jhony Fernando Gómez, quien vivió en la Casa de Nariño, estudió hasta graduarse y más tarde trabajó en la Gobernación de Nariño. Décadas después, madre e hijo adoptivo se reencontraron en un emotivo abrazo.
Cuando Julio César Turbay asumió la presidencia (1978-1982), ella se convirtió en primera dama y presidenta del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF). Desde allí impulsó reformas trascendentales, como la ampliación de la cobertura del instituto hasta los 16 años y la aprobación de una ley que protegía a los menores trabajadores. También logró la terminación de trece centros comunitarios en Bogotá. Sin embargo, su verdadera misión estaba en la fundación, que pronto se consolidó como una red ciudadana de solidaridad en todo el país.
La Caminata de la Solidaridad y el dolor de la pérdida