En la cita participaron altos funcionarios del Gobierno y los 16 exjefes paramilitares acreditados como gestores de paz, entre ellos Salvatore Mancuso, Rodrigo Tovar Pupo, conocido como ‘Jorge 40’, Diego Fernando Murillo y Carlos Mario Jiménez ‘Macaco’, entre otros.
La mesa técnica es de carácter excepcional, temporal y no otorga ningún beneficio judicial a quienes participan en ella.
Según la norma, cada gestor deberá suscribir un plan de trabajo individual ante el Ministerio del Interior, en coordinación con el DAPRE y la Oficina del Comisionado para la Paz.
El proceso debe traducirse en un acta de compromisos concretos, con actividades específicas de reparación a víctimas, indicadores de verificación y responsables definidos. Además, los gestores de paz tendrán que asistir a diligencias judiciales, participar activamente en el Comité Técnico, cumplir con los compromisos adquiridos y presentar informes periódicos de sus avances. La resolución es explícita: la inasistencia reiterada o injustificada podrá dar lugar a que el presidente de la República cancele de inmediato la designación.
Lo que busca el Gobierno con esta mesa técnica es distinto a cualquier proceso previo. No se trata de abrir un diálogo con los exparas, como ocurrió en el Acuerdo de Santa Fe de Ralito en 2003, ni de diseñar un nuevo esquema de beneficios jurídicos. El objetivo es más limitado y más institucional: hacer un balance integral de lo que dejó la Ley 975 de 2005, conocida como Justicia y Paz, y preparar un cierre definitivo de ese capítulo.
Al final de la reunión el ministro del Interior, Armando Benedetti, quien liderará este proceso, planteó lo que considera la primera tarea concreta de la mesa: buscar alternativas jurídicas para que los gestores de paz que aún permanecen detenidos puedan salir de prisión o al menos mejorar sus condiciones de reclusión.
“Nosotros hoy podemos empezar la primera tarea: alguna de las personas que están detenidas aquí cómo se puede buscar la liberación de ellos y cómo puedan estar por fuera. Ese es el primer punto que hay que buscar jurídicamente a través del equipo de cómo se puede hacer como gestores de paz. (…) Se le mejoran el sitio de la misión o también puede estar afuera. Yo creo que eso es importante para el proceso”, afirmó.
El segundo eje de trabajo propuesto en la sesión fue la construcción de un cronograma para que los gestores de paz visiten los territorios más golpeados por el paramilitarismo.
Según Benedetti, esa será otra prioridad inmediata. “Es cuándo y qué días vamos a ir al territorio y el por qué. Esa es otra tarea importante. Que tiene que ver con decir la verdad por qué. (…) Se puede ir paralela restituyendo el tejido quebrado por el conflicto y al mismo tiempo contando la verdad que va paralela a la verdad oficial. No necesariamente tiene que ir la una de la mano o una sola mano a la otra. Y con eso avanzaríamos para crear un informe y para entonces crear las condiciones judiciales y empezar a esperar el cierre de ese proceso”.