El fotógrafo colombiano Federico Ríos habló en entrevista con KienyKe sobre la investigación en la que participó alrededor de la mina ilegal conocida como La Mandinga, ubicada en el Bajo Cauca antioqueño, y sobre las condiciones humanas, ambientales y sociales que encontró durante el trabajo de reportería.
Ríos explicó que la investigación comenzó en 2024 y que durante dos años ha trabajado junto a un equipo internacional en distintos frentes del reportaje. Según contó, el proyecto ha reunido editores, periodistas y fuentes en varios países, con trabajo de campo en Latinoamérica.
La investigación, publicada por The New York Times, aborda cómo el oro extraído en condiciones de ilegalidad y bajo control de estructuras armadas puede terminar, tras varios pasos, en circuitos internacionales.
“Uno de los ejes centrales del reportaje es como este oro que está siendo extraído bajo el control de un grupo armado ilegal (...) termina después de varios pasos (...) en el US Mint y en el departamento del Tesoro de los Estados Unidos”, dijo Ríos.
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La dureza de La Mandinga
Al recordar su llegada a la mina, el fotógrafo aseguró que lo primero que pensó fue en la fuerza física y mental que necesitan los mineros para trabajar en ese lugar.
Ríos describió jornadas bajo un sol intenso, ruido ensordecedor, pozos de lodo y agua contaminada, además del uso de mercurio en el proceso de extracción del oro. También relató que algunos trabajadores permanecen sumergidos durante horas en condiciones que calificó como inhumanas.
“Las condiciones de trabajo son miserables, es que no hay otra forma de describirlo”, afirmó.
El fotógrafo también señaló que, en medio de esa dinámica, los mineros no solo enfrentan riesgos físicos, sino que están sometidos al control de grupos armados ilegales, que deciden quién puede entrar a trabajar, dónde puede hacerlo y a quién puede venderle el oro extraído.