La guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) mantiene una presencia sostenida en Venezuela desde hace varios años, pese a que las autoridades de ese país han negado reiteradamente su operación en territorio venezolano. Sin embargo, tras la detención del presidente Nicolás Maduro el pasado 3 de enero en Caracas, el Gobierno colombiano activó medidas extraordinarias de seguridad ante el riesgo de represalias armadas en la frontera.
El ELN es actualmente el segundo grupo armado ilegal más grande de Colombia, después del Clan del Golfo. Según el informe oficial ‘Apreciación de las capacidades críticas de la amenaza (Accam)’, publicado por la Fundación Ideas para la Paz (FIP), hasta julio de 2025 esta guerrilla contaba con 6.450 integrantes.
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Una estructura binacional
De acuerdo con Gerson Arias, investigador de seguridad y conflicto de la FIP, al menos el 60 % de la estructura armada del ELN opera a lo largo de la frontera colombo-venezolana, con presencia tanto en Colombia como en Venezuela.
En cuanto a su cúpula estratégica, integrada por unas 23 personas entre el Comando Central y la Dirección Nacional, Arias señala que el 70 % se encuentra en territorio venezolano, lo que confirma el carácter binacional que ha adquirido la organización.
Esta lectura es respaldada por el centro de pensamiento InSight Crime, que advirtió que tras los hechos del 3 de enero, el ELN habría iniciado traslados de combatientes hacia Colombia, ante el temor de nuevos ataques de Estados Unidos.
Aliado del chavismo bajo presión
“InSight Crime” calificó al ELN como una organización colombo-venezolana, señalando que mientras en Colombia actúa como guerrilla, en Venezuela ha funcionado como una fuerza paramilitar afín al régimen chavista, brindando apoyo directo a Maduro.