“Soy una mujer muy fuerte, resiliente, valiente, que ama la vida e intenta vivirla sin dolor”, dijo Melissa Gaona al inicio de la entrevista con Kienyke.com. Su voz se quiebra, pero se mantiene firme. A sus 25 años, esta joven colombiana ha pasado gran parte de su vida entre hospitales, diagnósticos errados y el dolor constante que le produce la endometriosis, una enfermedad que, según la OMS, afecta al 10% de la población femenina mundial y que, como explica, “duele más que un infarto, más que un parto y más que la neuralgia del trigémino”.
Desde los 10 años, Melissa sufrió síntomas que nadie supo explicar. “Siempre tenía dolor abdominal y vomitaba muchísimo, pero nunca se sabía la causa”, recordó. En 2024 fue hospitalizada por el dolor insoportable. Lo que encontró fue deshumanización.
“Me decían que mi dolor era mental, que no tenía nada”, denunció. Tras dos meses internada, fue sometida a una cirugía no realizada por un especialista en endometriosis. “Salí con el dolor peor, y con el maltrato físico y psicológico que denuncié”, relató.
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Su testimonio visibiliza no solo la enfermedad, sino también la falta de empatía. “Es tan triste tener que justificar que uno tiene dolor. Porque tú no sientas dolor no significa que no me tengas que entender”, afirmó la joven.
“Nos tratan mal, nos juzgan y hasta nos pegan en los hospitales. Nos deshumanizan”, enfatizó.
Gaona también explicó que la endometriosis no es solo un problema ginecológico. “Es un tejido similar al endometrio que se infiltra en otros órganos, incluso en pulmones y cerebro. Por eso la llaman el cáncer blanco”. Además, recalcó que cada cuerpo reacciona distinto: “No todos los cuerpos son iguales. No todos aceptan los tratamientos”.
Según comentó, la enfermedad le robó sueños y momentos vitales. “Me tocó validar 11 porque no me dejaron graduarme del colegio. El dolor no me dejó estudiar medicina, que era mi sueño. Perdí amigos, perdí mi juventud, todo”.