En las últimas semanas, autoridades sanitarias han reportado un aumento significativo de casos de fiebre amarilla en Colombia, lo que ha generado preocupación tanto en el sector salud como entre la ciudadanía. Este repunte ha llevado a reforzar campañas de vacunación y prevención en varias regiones del país, en un esfuerzo por contener la propagación del virus.
La fiebre amarilla es una enfermedad viral transmitida por mosquitos infectados. Aunque en algunos casos puede pasar desapercibida o causar síntomas leves, también puede evolucionar a una forma grave, incluso mortal, si no se detecta y trata a tiempo.
¿Qué es la fiebre amarilla?
Se trata de una enfermedad aguda causada por un virus del mismo nombre, que se transmite principalmente por la picadura de mosquitos de los géneros Aedes (en zonas urbanas) y Haemagogus (en áreas rurales y selváticas). Su nombre proviene del color amarillento que puede presentar la piel de quienes desarrollan una forma severa de la enfermedad, como consecuencia de daño hepático.
Esta afección está clasificada como endémica en varias regiones tropicales de América Latina y África. En Colombia, aunque ha habido brotes esporádicos en el pasado, el reciente aumento de casos ha encendido las alertas sanitarias.
¿Cuáles son los síntomas?
Los síntomas aparecen entre 3 y 6 días después de la picadura del mosquito infectado. La enfermedad puede dividirse en dos fases:
- Fase inicial o leve:
- Fiebre alta repentina
- Dolor de cabeza intenso
- Dolores musculares (especialmente en espalda y piernas)
- Náuseas y vómitos
- Pérdida de apetito
- Enrojecimiento de los ojos o cara
En muchos casos, el cuerpo combate el virus y la persona se recupera en pocos días.
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Fase tóxica (en una minoría de casos):
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Tras una aparente mejoría, algunos pacientes recaen y presentan síntomas más graves: Ictericia (piel y ojos amarillos)
- Sangrado por encías, nariz o vómitos con sangre
- Dolor abdominal intenso
- Problemas hepáticos o renales
- Alteraciones neurológicas, como delirio o convulsiones