Cada año aumenta el número de colombianos que buscan en Canadá un nuevo comienzo. Sin embargo, detrás de las oportunidades que ofrece uno de los países con mejor calidad de vida del mundo, también existen desafíos emocionales, culturales y legales que pocos contemplan antes de tomar la decisión.
Por eso, la abogada especializada en inmigración Angélica González, autora del libro “No pierdas tu libertad por emigrar a Canadá”, ofrece una mirada clara sobre los errores más comunes y los pasos necesarios para lograr una migración consciente y exitosa.
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Migrar desde la emoción, el primer gran error
Para González, el principal tropiezo de muchos migrantes es decidir irse sin honestidad interna. Explica que la mayoría se enfoca en lo que va a ganar en Canadá, pero rara vez analiza lo que va a perder: cercanía familiar, rutinas, seguridad emocional, estabilidad laboral o incluso identidad cultural.
“Emigrar no es para todo el mundo. Si no haces tu inventario de pérdidas y no entiendes que vivirás un duelo, comienzas mal”, afirma.
Esa falta de conciencia provoca frustraciones, desajustes y decisiones impulsivas. La experta insiste en que, antes de pensar en visas o programas, la persona debe revisar su motivación real y evaluar si está lista para enfrentar el proceso.
Planificar desde Colombia, no al llegar
Uno de los puntos más repetidos por González es que la planificación no se puede dejar para después del vuelo. Para ella, la improvisación es una de las causas que más complican la vida de los migrantes.
“Si comienzas a planificar cuando llegas, ya es tarde. Debes saber a qué provincia vas, por qué la eliges y qué oportunidades reales te ofrece.”
Esto implica estudiar el costo de vida, entender el clima, conocer las diferencias entre provincias y, sobre todo, analizar cómo encaja el perfil del migrante en cada región. Llegar sin una estrategia clara puede significar gastos innecesarios, trámites más complejos y decisiones precipitadas.
Informarse bien para evitar desinformación y falsas promesas
Otro de los errores más frecuentes es confiar en mitos o información incompleta, especialmente cuando proviene de agencias o conocidos que ofrecen soluciones demasiado sencillas.