Colombia amanece otra vez con el eco de las explosiones y el desconcierto en el rostro de sus ciudadanos. En menos de 24 horas, una serie de atentados coordinados en los departamentos de Cauca y Valle del Cauca ha vuelto a poner al país en vilo, reavivando el temor de que el conflicto armado interno nunca se fue del todo, y que las estructuras criminales siguen tan presentes como antes, aunque ahora más fragmentadas, más violentas y, en muchos casos, más impredecibles.
La escalada terrorista liderada por las disidencias del Estado Mayor Central de las FARC, bajo el mando de alias Iván Mordisco, dejó un saldo de al menos cuatro personas muertas y varios heridos en una cadena de ataques que comenzó en la noche del lunes 9 de junio y continuó durante todo el martes 10. Las acciones armadas se sucedieron con una precisión que inquieta: hostigamientos, detonaciones de cilindros bomba, ataques con explosivos a estaciones de policía, buses bomba en peajes, y atentados contra infraestructuras urbanas como el sistema de transporte MIO en Cali.
Cada hora traía un nuevo reporte de violencia. Desde la agresión en Jamundí a las 10:15 p.m. del lunes, hasta los atentados casi simultáneos en Cali durante la mañana del martes, pasando por el asesinato de dos policías en Cauca y los ataques en Corinto, Buenos Aires y Caloto. Cali, por su parte, fue escenario de múltiples agresiones con explosivos que dejaron civiles muertos, aumentando el temor en una ciudad que en los últimos años ha sido epicentro de convulsiones sociales y políticas.
Atentados noche del lunes 9 de junio
- 22:15: Acción terrorista Jamundi - Valle del Cauca
Atentados durante el martes 10 de junio:
- 03:22: cilindros vía Palmira-Valle del Cauca
- 05:00: Hostigamiento Corintio-Cauca (policía asesinado)
- 05:10: hostigamiento base militar quebrada seca en Corontio-Cauca
- 07:10: ataque en contra de la estación de policía en Buenos Aires-Cauca
- 07:20: plan pistola en Caloto-Cauca (1 policía muerto)
- 07:25: Destrucción de artefacto explosivo Jamundí-Valle del Cauca
- 08:00: atentado terrorista CAI Meléndez en Cali-Valle del Cauca (2 civiles muertos)
- 08:30: atentado terrorista CAI en el barrio Beltrán Cali-Valle del Cauca
- 08:30: buseta Bomba peaje Villa Rica Vía panamericana
- 09:00: artefacto explosivo contra estación del MIO Calipso en Cali.
Estos ataques no son aislados. Coinciden con el aniversario del abatimiento de Leider Johany Noscué, alias 'Mayimbú', uno de los jefes más temidos de las disidencias, ocurrido el 13 de junio de 2022. Pero más allá de la conmemoración, lo que se vislumbra es un país sumido en un descontrol progresivo del orden público. En Nariño, la segunda masacre en menos de una semana en Magüí Payán dejó cuatro muertos; en el Catatumbo, los servicios de salud fueron suspendidos por amenazas a personal médico; y en Chocó, el secuestro del director de la autoridad ambiental regional sigue sin resolución desde abril.
A ello se suma una ola de desplazamientos masivos, asesinatos selectivos de líderes sociales, planes pistola promovidos por el Clan del Golfo —con más de 30 uniformados asesinados en abril— y enfrentamientos armados en múltiples regiones del país. El conflicto, lejos de haberse resuelto, se ha atomizado y extendido, mientras la presencia estatal sigue siendo insuficiente.