Fue un crimen premeditado. Esa es la conclusión a la que llegaron las autoridades tras analizar cámaras de seguridad, testimonios y el esquema de seguridad del empresario Gustavo Andrés Aponte, asesinado este miércoles 11 de febrero en el norte de Bogotá.
El general Giovanny Cristancho, comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, reveló que el ataque no fue improvisado. El homicida estudió el entorno, eligió el momento exacto y utilizó una estrategia que, según la Policía, no se había documentado antes en la ciudad, se vistió con camisa formal y corbata para pasar desapercibido.
El asesinato ocurrió cuando Gustavo Andrés Aponte salía del gimnasio Bodytech, en la carrera 7 con calle 85. Lo acompañaba uno de sus escoltas, policía en uso de buen retiro. El segundo integrante del esquema estaba de descanso ese día, lo que redujo la capacidad de reacción ante el ataque.
El empresario caminaba hacia su vehículo blindado, estacionado en el parqueadero, cuando el sicario se aproximó sin generar sospecha. Las cámaras de seguridad del sector muestran que el agresor se movió con calma antes de disparar.
El arma utilizada fue una pistola calibre 9 milímetros. Según el reporte oficial, Gustavo Aponte recibió impactos en el cuello y la cabeza, heridas que le causaron la muerte. Su escolta, Luis Gabriel Gutiérrez, fue impactado en la espalda cuando intentó reaccionar.
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