El concejal Diego Cancino adelantó una investigación sobre el abuso policial en Bogotá, por medio de la recopilación de datos de Medicina Legal, Defensoría del Pueblo y Policía Nacional logró evidenciar que los atropellos en contra de la población civil van más allá de 'manzanas podridas'.
Cancino denunció que en la capital se vienen presentando una serie de crímenes de Estado, amenazas, desapariciones, violencia y acoso sexual, asesinatos y violaciones sistemáticas y generalizadas a los derechos humanos, por parte de miembros de la Policía Metropolitana que tienen similitud con lo que ocurre en la Colombia profunda a manos de fuerzas paramilitares.
Medicina Legal reporta 49 casos de violencia sexual en los dos últimos años; 35 (2019) y 14 (2020), 20 de ellos ocurrieron en los barrios Nueva Santafé y Siete de Agosto.
Además se tiene reporte de 10.071 agresiones físicas por parte de la Policía entre 2019 y 2020; "82% de esas víctimas de agresión física fueron contra jóvenes. ¿No es esta una policía paramilitarizada?”, expresó el concejal.
El cabildante también reveló que entre el 17 de marzo y el 27 de mayo del 2020 la Policía ejecutó 8.069 detenciones arbitrarias. "En Bogotá la Policía tiene muy poco respeto por las libertades y los derechos humanos", afirmó.
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“Si me bajé tres, me puedo bajar cuatro” es la amenaza, según algunos testimonios, que hacen policías a los jóvenes que estuvieron en las movilizaciones del 9 y 10 de septiembre en Verbenal y El Codito. También se conoce que en Usaquén un joven de 13 años sigue desaparecido”, indicó Cancino.
Las denuncias del concejal coinciden con las alertas tempranas (022, 023, 046, 086) que viene emitiendo la Defensoría del Pueblo desde 2018, 2019 y 2020 en las que indican que las localidades de Kennedy, Ciudad Bolívar, Bosa, San Cristóbal Norte, Usaquén, Rafael Uribe y Usme, están en riesgo de control territorial por grupos paramilitares y de bandas de micro tráfico.
“El terror de la Colombia profunda se está viendo en las localidades de Bogotá tienen un patrón similar a lo ocurrido en El Placer (Putumayo), El Salado (Bolívar), San Onofre (Sucre) y Bahía Portete (La Guajira), donde la población sufre amenazas, desaparición forzada, homicidios de jóvenes, seguimientos, llamadas anónimas, regulación social, panfletos y violencia selectiva por parte de grupos paramilitares, con la intención de hacer control territorial”, detalló.