En un hecho que ha generado alarma entre los comerciantes y residentes de la localidad de Ciudad Bolívar, en Bogotá, una carnicería del barrio Madelena fue blanco de un violento asalto a mano armada el pasado martes 1 de abril de 2025. Ocho individuos irrumpieron en el establecimiento alrededor de las 10:20 p.m., sembrando el terror entre los empleados y propietarios en busca de una supuesta caja fuerte. A continuación, detallamos lo que se conoce hasta el momento sobre este preocupante suceso.
La tranquilidad de la noche del martes se vio abruptamente interrumpida cuando ocho hombres armados ingresaron a la carnicería. Según el relato de las víctimas, el asalto se inició mientras tres empleados conversaban en el local. De manera repentina, un sujeto empuñando una pistola irrumpió en el lugar, seguido inmediatamente por otro cómplice también armado.
La escena que se desarrolló a continuación fue de extrema violencia. Los asaltantes, conminando a los empleados bajo amenaza de muerte, los obligaron a tenderse en el suelo. Acto seguido, procedieron a golpearlos y amarrarlos, demostrando una agresividad innecesaria incluso ante la nula resistencia de las víctimas.
El administrador del negocio reveló un detalle que sugiere una planificación previa y coordinación entre los delincuentes: durante todo el asalto, los ladrones se mantuvieron en constante comunicación a través de sus teléfonos celulares. Esta información apunta a una operación organizada y con roles definidos para cada uno de los participantes.
La principal motivación de los asaltantes parecía ser la búsqueda de una caja fuerte. Sin embargo, según las declaraciones de los afectados, dicho elemento no existía en el local. Frustrados por no encontrar el botín esperado, los delincuentes revolvieron el establecimiento, sustrayendo finalmente la suma de quince millones de pesos ($15.000.000) en efectivo, dinero destinado al pago de ganado. Además del efectivo, los ladrones se apoderaron de cuatro teléfonos móviles, cuyo valor se estima en aproximadamente siete millones de pesos ($7.000.000).
La brutalidad del asalto se evidencia en las agresiones físicas sufridas por las víctimas. A pesar de no oponer resistencia alguna, los empleados fueron golpeados repetidamente. Uno de ellos incluso vivió un momento de terror cuando uno de los asaltantes le introdujo el cañón de una pistola en la boca, una acción que subraya la violencia desmedida empleada por los delincuentes.