El inicio de las obras entre las calles 99 y 200 volvió a poner a la Carrera Séptima en el centro de la discusión sobre movilidad en Bogotá. Pero el proyecto que hoy entra en ejecución no apareció de la nada. Antes de esta etapa, el corredor acumuló casi tres décadas de estudios, cambios de enfoque y propuestas que fueron desde el metro hasta una troncal de buses, un corredor verde y un tren ligero. La historia de la Séptima no es la de una sola idea que se fue ajustando con el tiempo, sino la de varias soluciones que distintas administraciones intentaron impulsar sin lograr llevarlas a obra.
Primero fue una apuesta por el metro
Uno de los primeros planteamientos de gran escala apareció en 1997, cuando se contempló que un tramo del metro de Bogotá pasara por la Carrera Séptima, entre las calles 28 y 72. Sin embargo, esa posibilidad perdió fuerza con el cambio de prioridades del Distrito, que en los años siguientes optó por concentrarse en el modelo de troncales de buses y en la expansión de TransMilenio. Desde entonces, la Séptima empezó a proyectarse menos como un corredor férreo y más como una vía para transporte masivo sobre superficie.
Luego llegaron las propuestas de troncal
La siguiente etapa estuvo marcada por los proyectos de buses. De acuerdo con el recuento institucional del Distrito, en 2000 se planteó una troncal de TransMilenio para la Séptima. Más adelante, en 2009, el corredor volvió a modificarse y apareció la idea de una troncal liviana. En 2010, esa discusión incorporó otro enfoque con el llamado corredor verde, que combinaba transporte limpio con renovación del espacio público. Para 2012, el debate volvió a girar hacia una alternativa férrea con un tren ligero o tranvía. Ninguna de esas fórmulas logró consolidarse en obra durante esos años.
La troncal de TransMilenio fue la que más avanzó
El proyecto que más cerca estuvo de materializarse fue la troncal de TransMilenio impulsada en la segunda administración de Enrique Peñalosa. Esa propuesta alcanzó la etapa de licitación, pero quedó suspendida en medio de controversias jurídicas y ambientales. En 2020, la administración de Claudia López revocó la licitación y abrió un nuevo camino para la Séptima. Ese giro no eliminó la discusión sobre el corredor, pero sí cambió el tipo de intervención que se iba a estructurar desde entonces.