La desaparición de David Felipe Acosta Botina, ingeniero de petróleos de 27 años, sigue llena de interrogantes en Bogotá. El joven fue visto por última vez en la Zona T durante la madrugada del 1 de marzo, y desde entonces su familia no ha vuelto a saber de él.
Con el paso de los días han surgido elementos que alimentan el misterio: un video que registra sus últimos minutos conocidos, el rastro de su celular que volvió a encenderse cuando ya nadie esperaba una señal y varias llamadas sospechosas que han recibido sus familiares. Cada una de estas pistas abre nuevas preguntas sobre lo que pudo haber ocurrido con el ingeniero aquella noche.
Las cámaras de seguridad de un casino del sector captaron la última imagen conocida de David. El registro muestra al joven saliendo del establecimiento a la 1:05 de la madrugada, caminando mientras revisa dinero en efectivo y sostiene su celular en la mano. En ese momento parecía una escena cotidiana dentro de uno de los sectores más transitados de la ciudad, pero con el paso de las horas esas imágenes se convirtieron en el último registro claro de su paradero.
Según relató su madre, Piedad Botina, en entrevista con Blu Radio, en el video aparece un detalle que hoy genera inquietud en la familia. Al salir del casino, el joven se cruza accidentalmente con dos personas.
“Él comete un error: sale del casino contando una plata, más el celular en la mano. En el video se ve que se tropieza con dos personas. Después esas personas se suben a un carro y él sigue caminando hasta que gira en una esquina”, explicó.
Ese giro es, hasta ahora, el último punto en el que las cámaras permiten seguir su recorrido. Después de ese momento, su rastro desaparece.
Días después de la desaparición ocurrió algo que volvió a encender las alarmas en la familia. El celular de David volvió a activarse, lo que permitió rastrear la línea y ubicar a la persona que estaba utilizando el equipo.
Según contó su madre, lograron contactar a una mujer que aseguró ser de nacionalidad argentina y explicó que había comprado una tarjeta SIM porque no era colombiana. Sin embargo, cuando la familia preguntó cómo había llegado el celular a sus manos, la respuesta nunca fue clara.
“Cuando se le pregunta por el celular, cómo lo obtuvo, no da respuesta y desconecta todo para que no la podamos localizar”, sostuvo Botina.
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