Con amenazas de agresión a víctimas y familiares de comerciantes, retención de bienes y supuestos atentados contra sus almacenes, fueron capturadas por el Gaula de la Policía Nacional ocho personas que, presuntamente, extorsionaban a pequeños dueños de negocios en Bogotá.
La ofensiva del Gaula permitió resolver cuatro casos de extorsión de personas que habían denunciado la exigencia de millonarias sumas de dinero, por parte de delincuentes que los intimidan con amenazas de muerte.
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“El Gaula de la Policía Metropolitana de Bogotá realiza una importante operación logrando ocho capturas, cuatro de ellos de nacionalidad extranjera y cuatro de nacionalidad colombiana, personas las cuales venían haciendo actividades de extorsión en las localidades de Kennedy, Engativá y Bosa”, aseguró el mayor Adrián Ramos, comandante del Gaula.
Los extorsionistas amenazaban a los comerciantes con atentar contra sus almacenes con artefactos explosivos, o causar daño o muerte a los dueños de negocio y sus familias, si no les entregaban sumas entre los 10 y 20 millones de pesos.
Los casos de extorsión resueltos
Una mujer comerciante de láminas para construcción decidió denunciar al Gaula las intimidaciones de las que era víctima para entregar a delincuentes 7 millones de pesos que le exigían a cambio de no atentar contra su vida.
Según las autoridades, un extranjero, un hombre y una mujer colombianas se hacían pasar por una estructura criminal dedicada al sicariato, amenazaban a la comerciante con atentar en su contra y la de su madre para pagar la suma exigida.
Los Policías le tendieron una trampa a los extorsionistas, citandolos en un lugar específico. Allí llegó una mujer a recibir el dinero y tras la captura, ella misma señaló a sus compinches que también fueron capturados.
Otro de los casos fue un vidriero, a quien dos mujeres, supuestamente paramilitares, le exigían el pago de 10 millones de pesos para no asesinar a su hija. El dueño de la vidriería, pese a las amenazas, decidió denunciar ante la Policía y el Gaula logró la captura de dos personas, quienes se declararon inocentes, pero manifestaron que habían sido contratadas para recoger el dinero de la extorsión.