En una operación conjunta entre la Policía Metropolitana de Bogotá y la Fiscalía General de la Nación, se dio la separación de una estructura criminal que operaba en el barrio San Bernardo, en pleno centro de Bogotá y que se dedicaban al microtráfico de sustancias alucinógenas.
La banda delincuencial, quienes según las autoridades tenía ingresos mensuales cercanos a los 120 millones de pesos, empleaba a los habitantes de calle del sector y a menores de edad para transportar y esconder las drogas.
Los delincuentes usaban métodos como esconder estupefacientes en carretillas de reciclaje, bolsas de basura y dentro de los zapatos para pasar desapercibidos y evitar los controles policiales en la zona.
Esta estructura estaba al servicio del grupo delincuencial conocidos como “Los Venecos”, quienes son una red más amplia con presencia en distintos sectores de la capital y que estaría vinculada a los actos donde se han registrado explosiones en este neurálgico sector de la ciudad.
Entre los capturados se encuentra alias Wilson, identificado como el líder logístico de la organización quien se encargaba de adquirir los estupefacientes y coordinar su distribución en la calle. Además, también fue detenido alias Segovia, quien era considerado uno de los administradores de la banda, y quien anteriormente había sido capturado por porte ilegal de armas de fuego y por una presunta relación con un homicidio ocurrido en Andes, Antioquia.