La inseguridad en Bogotá continúa dejando escenas alarmantes en las calles. Aunque en 2015 la ciudad reportaba una reducción en delitos de alto impacto, como robos a residencias, establecimientos y vehículos, con 1.500 casos menos en los primeros nueve meses del año, la percepción de inseguridad se disparó. En ese entonces, la victimización aumentó del 20 % al 41 %. Hoy, casi una década después, los ciudadanos sienten que la situación es aún más crítica: salir a la calle representa un riesgo constante.
Una muestra de ello fue el intento de sicariato registrado el pasado viernes 4 de julio en la localidad de Usaquén. Cerca de las 6:50 p. m., en la intersección de la calle 157 con carrera 7.ª, en el sector de Villa Nidia (barrio Barrancas), dos hombres a bordo de una motocicleta atacaron a balazos a un pasajero que iba dentro de un taxi estacionado.
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El parrillero abrió fuego en repetidas ocasiones contra el hombre que viajaba en la parte trasera del vehículo. El conductor del taxi, en un acto instintivo y valiente, embistió la motocicleta, haciendo que los delincuentes cayeran y huyeran a pie del lugar, dejando atrás el vehículo.